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El amor imposible de Pitágoras...


Busco la raíz cuadrada del problema 

que yo tengo
El amor a tu inteligencia 
como resultado yo encuentro 
Mas divido la esperanza porque
a mi tú no me quieres!!!
Una resta, un quebrado y se pierde
el exponente
Somos la desigualdad del alma
de la ecuación
Yo te quiero en entero, tú ni siquiera en fracción
Quise formar un binomio,
quise a tu lado estar junto
y vacío quedó mi conjunto

Tú eres la incógnita extraña
de mi pobre ecuación:
no hay igualdad de cariño
ni el menor signo de amor
restaste las esperanzas 
de una unión de primer grado
que te ofrecía en potencia 
con un bellos resultados
De residuo ha quedado un amor hecho quebrado
una intersección fallida,
un problema mal planteado
No hay relación ni elementos que justifiquen la vida.
Por eso parto, no espero y así seguiré el camino hasta convertirme en ....
CERO

Y así continuaré mi camino sintiendo este vacío dentro de mí...sin saber lo que tú piensas de mí.....

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Un corazón de fantasía


Entre tanta cosas buenas y malas uno va perdiendo la digestión de los sentimientos... Guardamos sentimientos oscuros y dejamos pasar los buenos, o los guardamos como recuerdos efímeros y lejanos... Conversando con mi padre le expuse mis ganas de tener un corazón que este libré y dispuesto a tolerar, amar y a perdonar!!!. Él me supo decir que lo que me hacia falta era un corazón de fantasía y con esa simple frase recordé mi infancia junto a él y empezamos a recitar: 

Hasta el viejo hospital de los muñecos
llego el pobre pinocho malherido,
un cruel espantapájaros bandido
lo sorprendió dormido y lo atacó 
Llegó con su nariz hecha pedazos
una pierna en tres partes fracturada
que el médico de guardia lo atendió

Y a un viejo cirujano llamaron con urgencia
y con su vieja ciencia pronto lo remendó,
pero dijo a los otros muñecos internados 
todo esto sera en vano le falta el corazón

El caso es que Pinocho estaba grave 
en si de su desmayo no volvía
y el viejo cirujano no sabia 
a quein pedir prestado un corazón, 

Entonces llego el hada protectora 
y viendo que pinocho se moría 
le puso un corazón de fantasía 
y pinocho sonriendo despertó...

Mientras recitábamos recordé (recordar es vivir dos veces) mi infancia, donde los golpes y los zapateos que te pueda dar la vida son efímeros porque nada te hace olvidar los cantos y las poesías que con afán aprendes de la boca de tus padres y en ese momento mi padre fue el hado que me devolvió mi corazón de fantasía...


Mujeres libremente atadas

Agradezco por haber nacido mujer, pero a veces digo que difícil es serlo. Sobre todo cuando estamos llenos de prejuicios sociales, esquemas, parámetros a seguir de una sociedad que nos urbaniza, nos adoquina, nos asfalta y nos vuelve a en cementar. Que creemos ser libres, pero en realidad tenemos un sistema que nos ata y nos atemorizan sino somos normales... 

LLamo normal a los sueños de casarse, tener hijo, ser esposa y aparte trabajar para poder subsistir. Todas dicen que pueden cumplir con todas esas funciones, pues yo no se los creo, la vida femenina es muy difícil, buena a las que nos gusta conseguir las cosas con sacrificio y no como las otras que se la llevan fácil. Claro son buenas madres porque dejan a sus hijos a cargo de la abuelita, a la niñera, esa bonita forma de poner a cargar nuestra cruz a otros para que el peso se amenore... 

Ojo no digo que esté mal, pero cual es la necesidad de traer al mundo a un ser al que le vamos a dedicar solo el dinero que vamos a ganar por no cuidarlo. Claro es que si no tenemos hijos es porque somo lesbianas o estériles que vamos a terminar solas y abandonadas, por no reproducirnos, cuando no saben que todas esas mujeres que dejaron solos a sus hijos es muy posible que ellos también lo hagan con ellas.

Entrar en la normalidad es tener una pareja que me haga feliz, pero a costo de que tengo ese amor, no lo sabemos, sobre todo cuando vivimos en una sociedad permisivo para el hombre y curuchupa para la mujer. La mujer no puede pagar con la misma moneda, porque deja de ser una señorita o una dama, pero el hombre por ser infiel, un salvaje, un golpeador, no pierde, porque  solo gana apelativos y hasta justificativos.

Ver a mis amigas como se reproducen y muchas de ellas dependen al 100% de sus esposos, verme en sus zapatos me llena de agobio, verme presa entre las paredes de la cocina, pañales, manualidades, sin ser económicamente independientes sin poder darse el caprichito de salir a gastar lo que ha ganado, porque tiene que pensar primero en sus hijos, mientras se va olvidado lentamente de su existencia.


Es complejo esta situación ser libres, pero atadas económicamente al sistema o ser libres progenitoras que se han olvidado de ellas para dar vida a seres complejos totalmente distintos. Aunque por cualquier tipo de libertad que elija no dejaré de ser esclava, pero espero con el tiempo ver cual de las dos opciones por lo menos me puede hacer feliz. 


Las mil y dos noches

Estábamos tan cansados de caminar por el desierto de las calles empolvadas de la ciudad. La sed de tranquilidad y paz se agotó en nuestra cantimplora. El camello cargaba con los besos y abrazos retraídos y jamás expresados. Las caravanas de sonrisas se perdieron de nuestra vista.

El tedio era el menú de cada día, lo servíamos en cada llamada y de postre me ofrecía un beso seco que se derretía con el calor de nuestras diferencias.

Nuestro cuento de las mil y una noches había llegado a su final. Esta vez no se salvo ninguna vida simplemente se petrifico el amor, con sus indolencias con su indiferencia hacía mí. Las paredes de nuestro cuarto limpio sólo predecían nuestra rutina. Una vida sin emociones se tallaba en la sala todos los fines de semana.

El final llegaba cada vez al final de cada noche pero lo evitábamos yo cubriéndome con el velo de la ironía, mientras él me adornaba el cuello con el brillo de su ausencia, cada fin de semana. El genio de la lámpara del velador se lamentaba de no poder hacer nada para remediar las heridas del desamor.

Había sido mi faraón pero de un momento a otro se convirtió en el chacal de mis pesadillas devorando cada noche mis entrañas, sin importarle, que le ofreciera un coctel de frutas y esencias que derramaba sobre mi piel para él.

Mi cuerpo no resistió aquel mal que había durado más de mil noches.
Así que la decisión final de terminar con su vida la tomé a la segunda noche del final del cuento. Lo enterré en una pirámide de papeles de divorcio, mientras yo me embarqué sobre mi alfombra mágica para volar y divertirme por la ruta del olvido.