Amor celestial

Estaban en el hotel más viejo de la ciudad, los años pintaba de mugre las paredes. Las almas de los viejos amores iban a recoger sus pasos, en cada destello de sudor que dejaron en aquellas habitaciones. Las sonrisas espantaban cualquier desamor o rencor que se pudieron albergar en los ventrículos de sus corazones y cantaron con el celular las pocas canciones que tenían en común…

Sus ojos le abrieron el cielo de la noche, sus manos lo llevaron a indagar en el espacio. Mientras él con sus suaves caricias exploraban los satélites de su pecho. El agujero negro del miedo los perseguía y huían felices de él, saltando entre los planetas, mientras le lanzaban meteoritos de frustraciones a su interior.

Eran Adán y Lilith del firmamento, de aquel universo paralelo en el cual eran felices y perfectos, donde sus cuerpos se acercaban sin pecados ni remordimientos… Convirtiendo cada beso en una manzana… El pasado se desvanecía con cada prenda que se sacaban…

Él le preparó una cama con el cuero de algunos ET que encontró, para no hundirse en los cráteres lunares. La piel se enfriaba de miedo, pero en medio de las piernas de ella se abría la vía láctea. Él sin miedo la arropó de su soledad con su piel por encima de su cuerpo. En ese momento la fricción formo una aurora boreal que se dejó ver por toda la habitación…

El oxigeno empezaba a faltarles, sus besos pasaban como estrellas fugaces, sus gemidos eran viejas leyendas que le contaron a la luna, sus almas volaban juntas a la velocidad de la luz para fundirse en el firmamento y terminar la noche en una lluvia de estrellas…


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